JOHN VANDERSLICE + STARS OF THE LID Miércoles 5 de Diciembre
Miércoles 5 Diciembre 2007
Casino AntiguoPuerta del Sol 1, Castellón
*Entrada libre* hasta completar aforo
Apertura sala 22:30h. Inicio concierto 23:00h. Se ruega máxima puntualidad
John Vanderslice compuso la mayor parte del álbum Emerald City mientras andaba enredado en trámites burocráticos después de que la Inmigración Americana negara la entrada de su novia en Estados Unidos por problemas con su visado. Y este estado de ánimo está presente en las canciones y letras de Emerald City , compuestas en una época de inseguridad y paranoia? son el fruto de la abstracción de una realidad surrealista. Las historias y personajes en este disco muestran las absurdas contradicciones del estilo de vida ?americano?, por un lado los horribles episodios de violencia, intolerancia y discriminación y por otro las comodidades y el bienestar del que goza el americano medio. A lo largo de todo este Emerald City esta presente el espíritu de rebeldía y de rechazo a un sistema envidiado por lo material pero que ha dejado de lado valores como la comprensión, la tolerancia y sobretodo la hospitalidad. Emerald City es un disco de canciones de un JV confundido y enfadado, asustado y derrotado... por cierto los problemas burocráticos de la chica de JV siguen sin resolverse. Emerald City fue grabado en directo en los estudios Tiny Telephone de San Francisco y está interpretado por David Broecker, Dave Douglas, Ian Bjornstad, Scott Solter, y el propio JV. El titulo del disco está dedicado a la Zona Verde de Bagdad.
*Entrada libre* hasta completar aforo
Apertura sala 22:30h. Inicio concierto 23:00h. Se ruega máxima puntualidad
John Vanderslice compuso la mayor parte del álbum Emerald City mientras andaba enredado en trámites burocráticos después de que la Inmigración Americana negara la entrada de su novia en Estados Unidos por problemas con su visado. Y este estado de ánimo está presente en las canciones y letras de Emerald City , compuestas en una época de inseguridad y paranoia? son el fruto de la abstracción de una realidad surrealista. Las historias y personajes en este disco muestran las absurdas contradicciones del estilo de vida ?americano?, por un lado los horribles episodios de violencia, intolerancia y discriminación y por otro las comodidades y el bienestar del que goza el americano medio. A lo largo de todo este Emerald City esta presente el espíritu de rebeldía y de rechazo a un sistema envidiado por lo material pero que ha dejado de lado valores como la comprensión, la tolerancia y sobretodo la hospitalidad. Emerald City es un disco de canciones de un JV confundido y enfadado, asustado y derrotado... por cierto los problemas burocráticos de la chica de JV siguen sin resolverse. Emerald City fue grabado en directo en los estudios Tiny Telephone de San Francisco y está interpretado por David Broecker, Dave Douglas, Ian Bjornstad, Scott Solter, y el propio JV. El titulo del disco está dedicado a la Zona Verde de Bagdad.
Stars Of The Lid son un dúo de Austin (Texas), formado por Adam Wiltzie
y Brian McBride, que bien podría considerarse único en su género, el de la música. O, al menos, en su naturaleza: esa que desde mediados de los noventa -debutaron con ?Music For Nitrous Oxide? (Sedimental, 95)- les lleva a crear contextos sonoros de carácter minimalista, efímero y atmosférico. También pausados, propiedad esta que se extrapola a su producción discográfica de un tiempo a esta parte. Concretamente, a partir del cambio de siglo. Dos son las características sonoras principales de Stars Of The Lid, el ambient (siempre que no se entienda este como simple música de fondo) y los drones. Y dos son los requisitos necesarios a la hora de afrontarlas: tiempo por delante y paciencia para sumergirse y flotar en su parsimoniosa inmensidad. Ello significa dejar de lado definiciones y encasillamientos, ya que en este caso una imagen -la de un iceberg desplazándose lentamente por el mar- sirve mejor que cualquier conjunción de palabras (complicada, en todo caso, de encontrar). Pero, al mismo tiempo, implica desenterrar todo un torrente de emociones -de la melancolía al drama- y sensaciones -de la calma al desasosiego. Una música inexplicable y austeramente bella en la que nada parece pasar, inmóvil en apariencia; falsa visión que se rompe hecha añicos después de un análisis, temporal (a lo largo de sus distintos lanzamientos) y transversal (dentro de las propias canciones: estas nunca están quietas por mucho que lo parezcan; ponte unos cascos y verás), de una discografía repleta de logros impresionantes y sobrecogedores. Las formas de expresión básicas de Stars Of The Lid -zumbidos de guitarra, efectos vocales, found sounds; largos desarrollos, distorsión, feedback y sonidos gaseosos; ambientes siniestros, olas de ruido- han ido evolucionando hacia unas canciones menos oscuras y menos densas, donde los sonidos etéreos se cuelan por las ventanas recién abiertas para dejar correr el aire. En el presente, la paleta de sonidos es más rica gracias al punto de no retorno que significó su penúltima obra: ?The Tired Sounds Of Stars Of The Lid? (Kranky, 01). Con ella llegaron para quedarse los instrumentos reales (violines, pianos, trompetas, arpas, chelos?elementos clásicos tocados o no por ellos mismos que dan una nueva dimensión a su sonido), las melodías encapsuladas y la variedad de texturas; con la guitarra perdiendo protagonismo progresivamente y los drones convirtiéndose en notas sostenidas hasta el infinito. Y ahora, cuando casi les teníamos olvidados, seis años después, Stars Of The Lid están de vuelta con un álbum -?And Their Refinement Of The Decline? (Kranky, 07)- que, como tiene a bien indicar su título, depura todo lo mostrado con anterioridad en dos horas (en otros tantos CDs o en tres vinilos) de música purificadora y mágica.
y Brian McBride, que bien podría considerarse único en su género, el de la música. O, al menos, en su naturaleza: esa que desde mediados de los noventa -debutaron con ?Music For Nitrous Oxide? (Sedimental, 95)- les lleva a crear contextos sonoros de carácter minimalista, efímero y atmosférico. También pausados, propiedad esta que se extrapola a su producción discográfica de un tiempo a esta parte. Concretamente, a partir del cambio de siglo. Dos son las características sonoras principales de Stars Of The Lid, el ambient (siempre que no se entienda este como simple música de fondo) y los drones. Y dos son los requisitos necesarios a la hora de afrontarlas: tiempo por delante y paciencia para sumergirse y flotar en su parsimoniosa inmensidad. Ello significa dejar de lado definiciones y encasillamientos, ya que en este caso una imagen -la de un iceberg desplazándose lentamente por el mar- sirve mejor que cualquier conjunción de palabras (complicada, en todo caso, de encontrar). Pero, al mismo tiempo, implica desenterrar todo un torrente de emociones -de la melancolía al drama- y sensaciones -de la calma al desasosiego. Una música inexplicable y austeramente bella en la que nada parece pasar, inmóvil en apariencia; falsa visión que se rompe hecha añicos después de un análisis, temporal (a lo largo de sus distintos lanzamientos) y transversal (dentro de las propias canciones: estas nunca están quietas por mucho que lo parezcan; ponte unos cascos y verás), de una discografía repleta de logros impresionantes y sobrecogedores. Las formas de expresión básicas de Stars Of The Lid -zumbidos de guitarra, efectos vocales, found sounds; largos desarrollos, distorsión, feedback y sonidos gaseosos; ambientes siniestros, olas de ruido- han ido evolucionando hacia unas canciones menos oscuras y menos densas, donde los sonidos etéreos se cuelan por las ventanas recién abiertas para dejar correr el aire. En el presente, la paleta de sonidos es más rica gracias al punto de no retorno que significó su penúltima obra: ?The Tired Sounds Of Stars Of The Lid? (Kranky, 01). Con ella llegaron para quedarse los instrumentos reales (violines, pianos, trompetas, arpas, chelos?elementos clásicos tocados o no por ellos mismos que dan una nueva dimensión a su sonido), las melodías encapsuladas y la variedad de texturas; con la guitarra perdiendo protagonismo progresivamente y los drones convirtiéndose en notas sostenidas hasta el infinito. Y ahora, cuando casi les teníamos olvidados, seis años después, Stars Of The Lid están de vuelta con un álbum -?And Their Refinement Of The Decline? (Kranky, 07)- que, como tiene a bien indicar su título, depura todo lo mostrado con anterioridad en dos horas (en otros tantos CDs o en tres vinilos) de música purificadora y mágica.



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