JAMES BLACKSHAW + JOSEBA IRAZOKI: Miércoles 2 de Mayo
JAMES BLACKSHAW (UK) + JOSEBA IRAZOKI (ESP)2 MAYO 2007
Inicio: 22:30h. Apertura sala 22:00h.
Casino Antiguo Puerta del Sol 1, Castellón
*Entrada libre* hasta completar aforo.
Se ruega máxima puntualidad
James Blackshaw. Hablar de James Blackshaw podría ser hacerlo de un inglesito con cara de bueno, pero su historia es la de un guitarrista superdotado con manos mágicas. Un genio de 24 años y la mitad de cuerdas. Habitualmente emparentado a talentos contemporáneos como Jack Rose, Ben Chasny o Steffen Basho-Junghans, lo cierto es que en Blackshaw conviven el misticismo y la Naturaleza, el cielo y la tierra, con tan sobrada naturalidad como para que sus dedos resulten únicos. Su extensa discográfica apunta a que es un músico repleto de ideas, pero también a que su capacidad de reciclaje augura brillantes sorpresas. De la aridez de "Deaht Of V" al orientalismo de "White Goddess", ambas en el split que le enfrentó a Davenport (Static Records, 2005), y de éstos el vibrante carrusel de "Sunshrine" o la dulce melancolía de "Skylark Herald's Dawn" (Sunshrine - Digitalis Industries, 2005) hay un abismo. Pero bendito abismo. En una suerte de honor recíproco, el británico de la doce-cuerdas regaló a Important Records uno de los discos más bellos del pasado año, "O True Believers", con el que reinterpretó el legado de los grandes guitarristas del ya pasado siglo y sumó al suyo propio 43 minutos de gloria. A punto de editar su secuela en largo, Blackshaw se ha convertido en un artista intachable. Su discurso no da pie a apelaciones. Que la poesía es expresar la belleza por medio de las palabras es algo que habría que poner en duda desde el mismo instante en que empieza " True Believers". "Transient Life In Twilight" es poesía, y no sólo por esas cuatro palabras bellamente colocadas. Y también "The Elk With Jade Eyes". Desde que empieza hasta que acaba. Texto: Carla Sierra (www.monocromo.org)
Se ruega máxima puntualidad
James Blackshaw. Hablar de James Blackshaw podría ser hacerlo de un inglesito con cara de bueno, pero su historia es la de un guitarrista superdotado con manos mágicas. Un genio de 24 años y la mitad de cuerdas. Habitualmente emparentado a talentos contemporáneos como Jack Rose, Ben Chasny o Steffen Basho-Junghans, lo cierto es que en Blackshaw conviven el misticismo y la Naturaleza, el cielo y la tierra, con tan sobrada naturalidad como para que sus dedos resulten únicos. Su extensa discográfica apunta a que es un músico repleto de ideas, pero también a que su capacidad de reciclaje augura brillantes sorpresas. De la aridez de "Deaht Of V" al orientalismo de "White Goddess", ambas en el split que le enfrentó a Davenport (Static Records, 2005), y de éstos el vibrante carrusel de "Sunshrine" o la dulce melancolía de "Skylark Herald's Dawn" (Sunshrine - Digitalis Industries, 2005) hay un abismo. Pero bendito abismo. En una suerte de honor recíproco, el británico de la doce-cuerdas regaló a Important Records uno de los discos más bellos del pasado año, "O True Believers", con el que reinterpretó el legado de los grandes guitarristas del ya pasado siglo y sumó al suyo propio 43 minutos de gloria. A punto de editar su secuela en largo, Blackshaw se ha convertido en un artista intachable. Su discurso no da pie a apelaciones. Que la poesía es expresar la belleza por medio de las palabras es algo que habría que poner en duda desde el mismo instante en que empieza " True Believers". "Transient Life In Twilight" es poesía, y no sólo por esas cuatro palabras bellamente colocadas. Y también "The Elk With Jade Eyes". Desde que empieza hasta que acaba. Texto: Carla Sierra (www.monocromo.org)
Joseba Irazoki. Músico versátil e inquieto, elegante y pragmático, tan interesado
por la composición como por la improvisación, Joseba Irazoki viene dejando su impronta en una heterogénea amalgama de proyectos, aventuras e intenciones que han acabado por expulsar, o mejor dicho, liberar, su yo más introspectivo y personal en "Gizona Zakur Egin Zen" y "Folk Me, Laztana", los dos únicos trabajos (obviando el autoproducido e ignoto "Irri Eta Solas") en los que se ha atrevido a rubricar con su nombre de pila. Con ellos, Irazoki ha abierto de par en par las hasta ahora estancas ventanas de un universo sincero y directo, pulcro y elaborado, mecido en el estudio atento de la tradición folclórica en euskera, el pop y el folk anglosajones, y la experimentación a las seis cuerdas, pero también en la ávida búsqueda de un distintivo, de una identidad específica que el músico navarro ha encontrado echando mano de sus propios recursos.Fundamentándose así en una guitarra sencilla e imaginativa, en su capacidad para elaborar bucles que derrochan naturalidad, como si siempre hubieran flotado entre nosotros, en una voz franca, segura y emocionante, y en la capacidad para arrinconar geniales melodías, deformando la lírica vasca y recreando una dulzura a priori impensable en la rocosa sonoridad de esta, Joseba Irazoki ha sacado adelante, con admirable solvencia, un proyecto valiente y sensato, inmediato y, a la par, plagado de admirables recovecos, tan notables en el minimalismo estético de "Folk Me, Laztana" como en la elegante paleta sonora de "Gizona Zakur Egin Zen".Por si esto fuera poco, paralelamente a sus entregas como Joseba Irazoki, nuestro hombre viene desarrollando un listado de proyectos entre los que destaca Do, quizá por ser el más desarrollado hasta el momento y, sin duda, por englobar trabajos de la magnitud de "Tokian Tokiko" o "Tokitik Kanpo" y su impactante alquimia acustico-eléctrica en forma de fluctuantes collages. Texto: E. Pérez (www.monocromo.org)


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