MONTGOLFIER BROTHERS + THE OTTO SHOW + SOUTHERN ARTS SOCIETY
Dimecres 18 gener 06montgolfier brothers(UK) + the otto show (UK) + southern arts society (SEVILLA)
Café Teatre Conino Gurillo c/ Campoamor, 34 CS
20.00 hores Entrada 6?
reservas: reservas@septiembrerecuerdos.com
THE MONTGOLFIER BROTHERS
Montgolfier Brothers son Roger Quigley y Mark Tranmer. Enfrascados en sendas trayectorias en solitario (el primero tirando de apellido y el segundo como Gnac), la chispa surgió a partir de la presencia de ambos en el recopilatorio de 1997 "An evening in the company of Vespertine". Decidieron colaborar tomando el nombre de los inventores del globo aerostático, los hermanos Montgolfier, toda una declaración de contenidos y estética, resultando la colisión de las atmósferas de guitarras cristalinas de Tranmer con la lírica profunda y herida de Quigley, y la adición del interés común por los sintetizadores y los teclados, en la desarmante belleza de "Seventeen stars" (Vespertine / Green Ufos, 2000), toda una obra de culto, tremendamente sensible, detallosa en la observación y de huella imperecedera, que sería reeditada por Alan McGee en su sello Poptones. "The world is flat" (2002), la continuación editada en ese mismo sello, reincidiría en ambientes y temática, con ingeniosas variaciones en sonido y pluma. Desde entonces, han visto la luz los proyectos del esqueje At Swim Two Birds ("Quigley?s point", publicado en el nuevo label creado por Richard O?Brien, Vespertine & Son, 2003); y de Mark Tranmer, "Scoop of ice-cream moon" (Kooky / Green Ufos, 2004), dos trabajos de alto nivel al más puro estilo de las respectivas casas.
El proceso compositivo en THE MONTGOLFIER BROTHERS no es como se pudiera esperar de un dúo al uso, y menos aún de un dúo con ese nombre. Con personalides bastante independientes, Roger Quigley y Mark Tranmer no se sientan juntos hasta el momento de producción y masterización, cuando se dan el asentimiento mutuo y esperan recibir el de su jefe en Vespertine & Son, Richard O?Brien. Antes, Mark ha provisto a Roger de esqueletos melódicos, de límpidas atmósferas cristalinas, nostálgicas y evocadoras, sobre las que el pelirrojo espera y espera hasta que, cuando cree tener algo que verdaderamente merece la pena, lo anota en papel.
Una de las temáticas de este All my bad thoughts inédita en lanzamientos anteriores, o tratada de una forma muy diferente, es el cambio, o para ser más exactos, la reacción ante el mismo. Hasta el lugar de reunión e inspiración en Salford ya no es el Kings Arms, sino el Koffee Pot, que da nombre a uno de los cortes. De tener documento de identidad, Roger Quigley no tendría reparo en mostrarlo sin tapar la fecha de nacimiento, ya que según cuenta el mismo "me encanta cumplir años y ver cómo el mundo cambia lentamente. ¡Sería tan aburrido si fuera de otra forma! El cambio nos define, nos pone en contexto. Si la ciudad todavía fuera como en 1969, ¿me sentiría mejor? Lo dudo mucho. Pero sentado en cualquier bar, o en la cola del autobús, siempre escuchas lo mismo, que todo era mejor hace 20 años, hace 10, hace dos semanas, ¡por Dios!".
Con el paso del tiempo y los cambios, cómo no, las rupturas sentimentales y sus devastadores estragos. El veneno de la rumurología, la aflicción por el permanente recuerdo, la falta de bonanza económica y una autoestima no muy boyante dejan huella en la grabación. La carne viva y, sin embargo, el semblante pausado, maduro.
La capacidad paisajista de Tranmer, inagotable en sus bellas creaciones, y el tintero profundo y descarnado de Quigley, que traza cimas en su ya de por sí escarpado cancionero, nos regalan otro disco distinto a todos los demás, único en talento y sensibilidad.
THE OTTO SHOW
Las fuentes de inspiración de Otto van de clásicos compositores como Bacharach & David, The Beach Boys, pasando por el jazz de los ?50 o la música clásica de principios del siglo XX. En total grabó como unas cinco horas de música, que iban cogiendo polvo durante otra década debajo de su cama. Hacia finales de 1990 se corrió la voz por Manchester de estas grabaciones, y las cassettes se fueron pasando entre amigos. Finalmente, 20 años después de que las primeras grabaciones se realizaran, las cientos de canciones se han reducido a la extensión de un álbum y se han publicado como se merecían.
SOUTHERN ARTS SOCIETY
El nuevo proyecto y disco homónimo de Andy Jarman, el que fuera líder de Strange Fruit, Aquaplane, y A Popular History Of Signs. Hace ya casi siete años desde la última publicación de Andy. La espera ha valido la pena. Grabado durante el otoño de 2004 y la primavera de 2005, en Londres y Sevilla, el disco es un conjunto, rico y extraordinariamente sutil, de electrónica orgánica construido a base de capas de samples de ritmos, guitarras y pianos. Pop de melodías limpias, atmósferas que se oscurecen, psicodelia burbujeante y espacial, o una conexión americana con ambientes desérticos. El tono es reposado y maduro, polvoriento, melancólico, con canciones que van sobre la distancia y el espacio, lugares, el tiempo, momentos perdidos y momentos que se encuentran.



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